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Carrito

Ideas de juego con Minimals

Llegas cansado y no te sale inventar nada. El león ya es alguien: lo mueves, le pones voz y la historia empieza sola.

Estas son algunas formas de empezar a jugar con seis Minimals: ocho ideas cortas, sin material y sin reglas difíciles. Sirven para arrancar; el resto lo inventa quien juega.

El juego ya trae personaje

Con un Minimal no hace falta inventar el juego desde cero: ya trae personaje. Tiene cara, tiene cola y se mueve como el bicho de verdad.

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Eso ahorra el paso más difícil, que es el primero. No hay que decidir de qué va la historia: basta con coger el león y preguntar qué le pasa hoy.

Y como mide de 3 a 6 cm, cabe en la mano, en el bolsillo o en la mesa de la cocina. El escenario es lo que haya alrededor.

Un Minimal ya trae personaje: tiene cara, así que ya es alguien; se dobla, así que hace lo que le digas; y cabe en la mano, así que juega donde estéis tiene cara:ya es alguien se dobla: hacelo que le digas cabe en la mano:juega donde estéis

¿Por cuál empezar?

Gira la ruleta y empezad por la que salga. Si no apetece, se gira otra vez.

Cada número es una de las ocho ideas de abajo.

Ocho formas de empezar

Pensadas para seis Minimals, como los que escoges en Elige tus 6, pero valen con los que tengáis a mano.

  1. La fila

    Los seis en fila, del más largo al más corto. Luego, por colores. Luego, por quién llegaría antes a la playa. El caracol siempre protesta.

  2. El escondite en la mesa

    Uno cierra los ojos y el otro esconde un Minimal detrás de la taza, del libro o de la panera. Para encontrarlo solo se vale decir «frío» o «caliente».

  3. El zoo de bolsillo

    Cada Minimal necesita su casa: un libro abierto es un establo, una taza es una cueva, un calcetín es un saco de dormir. Luego, visita guiada.

  4. La historia por turnos

    Uno mueve un Minimal y dice una frase. El siguiente mueve otro y sigue. Nadie sabe cómo acaba, y esa es la gracia.

  5. La carrera al revés

    Gana el que llega el último. Cada uno mueve su Minimal lo más despacio que puede, sin pararse. El caracol sale favorito.

  6. La consulta del médico

    Al gecko le duele la cola. Uno es el médico, con una tirita de papel; el otro, el Minimal que se queja. Luego se cambian.

  7. Las estatuas

    Alguien canta. Cuando para, cada Minimal se queda quieto en una postura. El otro tiene que copiarla con el suyo.

  8. ¿Quién ha sido?

    Ha desaparecido una galleta. Cada Minimal cuenta dónde estaba. Luego se vota quién fue. Suele ser el panda.

Cómo darle voz a un Minimal

Si cuesta arrancar, tres preguntas bastan para que un Minimal sea alguien: cómo se llama, qué quiere y qué le da miedo.

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No hace falta contestarlas bien. Un león que se llama Tomás, quiere un bocadillo y le dan miedo las ranas ya tiene historia para un rato.

Las respuestas las pone quien juega. Si las pone el adulto, que sea solo la primera vez.

Ficha de personaje

Se llama
Tomás
Quiere
un bocadillo
Le dan miedo
las ranas

Cuando el juego se para

Pasa: a los cinco minutos alguien se aburre o alguien se enfada. Algunas salidas que suelen funcionar:

  • ¿Se aburre?

    Cambiad de sitio: la mesa pasa a ser el suelo, o el pasillo una carretera.

  • ¿Discuten por un Minimal?

    Que decida el Minimal: se le pregunta a él con quién quiere ir.

  • ¿Ya no queda historia?

    Que llegue alguien nuevo: un Minimal que todavía no había salido.

  • ¿Se acaba el rato?

    Cada uno a su bolsa, y mañana se sigue donde se quedó.

Preguntas rápidas

¿Para qué edad son?
Figuras coleccionables, pensadas para coleccionistas de 14 años o más. Contienen piezas pequeñas: riesgo de asfixia; mantener fuera del alcance de niños pequeños.
¿Hacen falta seis?
No. Las ideas están pensadas para seis, pero con dos ya se puede jugar a casi todas.
¿Y si juega solo?
La fila, el zoo y las estatuas se juegan bien a solas. En la historia por turnos, los turnos se los pasan los Minimals.
¿Y si se pierden?
Son pequeños: al acabar, cada uno a su bolsa. Contarlos antes de guardar ya es un juego.

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